¡Qué desastre! estoy en la incertidumbre de no saber el alcance de este percance y nuevamente en manos de otros y de Aquel Otro a quien siempre me remito. Desde aqui una oración por todos aquellos con falta de salud.
Las anteriores entradas resultan hasta empalagosas y es que tengo el corazón entusiasmado. Sin embargo, existe un hecho preocupante en el mundo ante el que hoy me rebelo junto con otros y quiero dejar manifiesto aqui: la POBREZA. En esta palabra recojo las miserias e injusticias que sufren millones de personas ante las cuales parece que fuera imposible reaccionar, dado el alcance del problema. No es así: está en nuestras manos, en nuestro poder, en las decisiones que adoptamos, en nuestra mentalidad, en la forma de consumo, en acciones concretas en las que es posible participar, en el uso del dinero, en la cultura que promovemos, en las elecciones politicas.
Debe ser verdad que algo ha cambiado en mi interior porque noto cómo los que me rodean tambien responden a ese cambio: la vida me devuelve una palabra, una sonrisa, una caricia.
Hoy me han preguntado por el blog. Llevo meses sin escribir por varios motivos pero quiero mantenerlo. Han sucedido cosas en estos meses: cambios interiores y exteriores. Pero no será hoy cuándo lo cuente, ni siquiera tengo claro si dejaré caer algo por aqui. Solamente quiero concluir con el título: me siento mejor que nunca.